lunes, 30 de marzo de 2015

Cuando una persona se siente irresistiblemente atraída por los muertos

por Bert Hellinger
Cuando una persona se siente irresistiblemente atraída por los muertos, se puede hacer un ejercicio muy simple con él. 
Se le pide que cierre los ojos, que lentamente se centre en su interior, y que, después, vaya más allá de ese centro, volviendo lejos, a los muertos que le atraen. 
Una vez llegado allí, se echa a su lado, esperando que algo le llegue de ellos, sea lo que sea. 
Él lo recibe en su interior hasta sentirse colmado. 
Después, nuevamente se pone en camino para volver de los muertos a los vivos, hasta llegar a su centro, y aún más hacia arriba y abre sus ojos.

Muchos vivos quieren ir con los muertos. 
Pero cuando los vivos respetan a los muertos, éstos vienen a ellos y se muestran afables. Vienen y, a alguna distancia, están presentes con afabilidad.
Algunos piensan que los muertos son desdichados. Pero también podríamos decir: “Han llegado y están en paz". 

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